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Reseña de Antonietta Potente sobre el «El placer femenino es clitórico»

Lo misticopolítico

El segundo hilo importante lo tomo de la parte inicial del libro que interpreto subrayando que el placer femenino es expresión de lo divino y por eso se entreteje con la lengua de muchas místicas. Placer del sentir de las entrañas y del alma. Para mí que soy teóloga, este libro tiene una fuerza que llamaría “sofiánica”, es decir de la Sofía originaria, muy bella y unificadora, de la que la teología oficial ni tiene idea. Es lengua sabia de lo divino. Es arqué originario de la “La Primera”, la que está antes del cosmos y es matriz de los seres visibles e invisibles. La “Primera” de la que “principia el universo”. Por ser placer del sentir de las entrañas y del alma, percibo que de Ella, la divina, se puede decir algo solo a partir de nosotras, es decir a partir de la experiencia. Por eso considero que la lengua materna que la autora utiliza en su escritura es divina y es apofática, es decir: no se puede razonar, se puede sólo percibir y decir desde la experiencia. Lo que acabo de decir y que encuentro entre líneas en la escritura de este libro, no tiene solo fuerza mística sino también política. Porque es visión que se da cuando la mujer adquiere independencia simbólica también en el espacio de lo cotidiano social y político. Retomo unas palabras que recojo del texto y resuenan en la vida de tantas mujeres: [Las mujeres] Sexuaron el conocimiento y la política reconociendo la diferencia sexual, es decir, el sentido libre del ser mujer u hombre, como significante, o sea, como fuente inagotable de significado, de sentido, en todo lo que el ser humano vive, hace, piensa, es y puede llegar a ser

Entonces, el placer clitórico no es alegoría sino punto de partida para volver a leer la realidad, nuestra fe, lo transcurrido y lo ocurrido; el arte y también la política que hasta ahora es política fálica, violenta, colonizadora, que debilita los cuerpos de mujeres, hombres y también el ecosistema. Quita el alma a los seres vivos. Así leemos: El placer clitórico, el placer no colonizado por la vaginalidad fálica al servicio del orgasmo masculino. La cuestión sexual es cuestión política y sobresale con claridad desde estas páginas: mientras las mujeres sexuaron el conocimiento y la política reconociendo la diferencia sexual, los varones prostituyeron la materia, los cuerpos, el alma, la tierra, sus frutos y también a la divina.

(Antonietta Potente)

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