
El placer femenino ¿es el placer de expresarse con la propia voz?
Tengo el gusto de compartir hoy contigo el comentario que me manda la artista y amiga Donatella Franchi desde Bolonia (Italia), repensando lo sentido en su lectura de mi El placer femenino es clitórico. ¡Muchas gracias, Donatella!
Al leer y traducir el comentario, me ha surgido esta pregunta, que te comparto por si te apetece contestarla: El placer clitórico ¿es una experiencia vivida, experiencia de unión profunda del almacorporal, o es un placer mental, el placer de expresarse con la propia voz?
Foto: MMRG
Donatella Franchi

Querida Milagros:
Te escribo lo que me ha dado la lectura de tu libro. Me ha hecho volver sobre mi historia guiada por el signo del placer de haber nacido mujer y el placer que las mujeres se han dado colectivamente con el feminismo. El placer femenino del que hablas, que es descubrimiento del propio cuerpo como fuente de gozo y de goce, significa estar en contacto con la propia fuente creadora, con el deseo de expresarse y la realización de este deseo. Expresarse partiendo del propio deseo significa librarse de la imitación, de la repetición, de lo dado. Fue el descubrimiento del placer de estar juntas entre mujeres, del pensar juntas escuchándonos, un placer generativo, para mí el descubrimiento de una creatividad nueva, la que he llamado “la novedad fértil”. El placer está también en el descubrir una genealogía de mujeres artistas desde los siglos más remotos; a mi madre le gustaban las escritoras y las poetas, pero no me hablaba de artistas. El feminismo, con su deseo de creatividad femenina, me restituyó a las artistas, las hizo florecer desde el olvido, como por ensalmo. El placer femenino es el placer de expresarse con la propia voz.
Tu texto muestra una gran sensibilidad hacia las imágenes. Me ha hecho releer el mundo como un gran libro de artista repleto de símbolos que remiten al cuerpo femenino y a presencias femeninas. Es necesario releer el mundo con una mirada naciente, revisar las Hermas, suplantadas por imágenes fálicas en los cruces de caminos, para que nos muestren la ruta. El entendimiento de amor, tal y como lo enseña la capacidad de mediación femenina, es un recurso indispensable en el presente violento y guerrero que estamos viviendo.
Tu texto, junto con tu libro sobre Sor Juana Inés de la Cruz, me ha llevado a revisar también la figura de la virgen, desincrustándola de una tradición católica que siempre he intentado esquivar. Tú propones ciertas representaciones de la virgen que remiten al culto de la Diosa Madre, a las culturas matrilineales. Las figuras de Vírgenes y Santas Ana que más me gustan son las pintadas o esculpidas, las de Santa Ana que pasan el libro a las manos de su hija y le enseñan a leer, las Vírgenes que ante el Ángel de la Anunciación no quieren perder la señal del libro que están leyendo. La virginidad como símbolo de autonomía que las pintoras apuntan al lado de su firma en sus autorretratos. Esta ha sido una restitución, un don que nos llega de las artistas.
(Traducción del italiano de María-Milagros Rivera Garretas)

Cara Milagros,
ti scrivo quello che mi ha dato la lettura del tuo libro. Mi ha fatto ripercorrere la mia storia all’insegna del piacere di essere nata donna e il piacere che le donne si sono date collettivamente con il femminismo.
Il piacere femminile, di cui parli, che è scoperta del proprio corpo come fonte di gioia e di godimento, significa stare in contatto con la propria sorgente creativa, con il desiderio di esprimersi e la realizzazione di questo desiderio.
Esprimersi partendo dal proprio desiderio vuol dire liberarsi dall’imitazione, dalla ripetizione del già dato.
È stata la scoperta del piacere dello stare insieme tra donne, del pensare insieme ascoltandosi, un piacere generativo, per me la scoperta di una creatività nuova, quella che ho chiamato “la novità fertile”.
Il piacere è anche nello scoprire una genealogia di donne artiste fino dai secoli più remoti, scoprire la novità del loro linguaggio. Io mi ero sentita orfana di donne artiste, mia madre amava le scrittrici e le poete, ma non mi parlava di artiste.
Il femminismo con il suo desiderio di creatività femminile mi ha restituito le artiste, le ha fatte fiorire dall’oblio, come per incanto. Il piacere femminile è il piacere di esprimersi con la propria voce.
Il tuo testo esprime una forte sensibilità per le immagini. Mi ha fatto rileggere il mondo come un grande libro d’artista pieno di simboli che rimandano al corpo femminile e a presenze femminili.
È necessario rileggere il mondo con uno sguardo sorgivo, rivedere le Erme, soppiantate da immagini falliche, agli incroci delle strade perché ci segnino la via. L’intelligenza dell’amore, così come la insegna la capacità di mediazione femminile, è una risorsa indispensabile nel presente violento e guerresco che stiamo vivendo.
Il tuo testo, insieme a quello su Sor Juana Ines de la Cruz mi fa anche riguardare la figura della Vergine in modo diverso, disincrostandola da una tradizione cattolica che ho cercato di fuggire.
Tu proponi certe raffigurazioni della vergine che rimandano al culto della Dea Madre, alle culture matrilineari. Le figure di Madonne e Sant’Anne che prediligo sono quelle dipinte o scolpite, le Sant’Anne che passano il libro nella mano della figlia e le insegnano a leggere, la Vergini che di fronte all’angelo dell’annunciazione non vogliono perdere il segno del libro che stanno leggendo.
La verginità come simbolo di autonomia che le pittrici scrivono accanto alla loro firma negli autoritratti. Questa è stata una restituzione, un dono che ci viene dalle artiste.
